Una dieta no debe ser sinónimo de falta de sabor, de elaboración, de monotonía y aburrimiento. Hay muchas maneras de cocinar alimentos sanos pero a la vez sabrosos.

Además, la clave está en encontrar, dentro de las recomendaciones nutricionalesplatos que gusten, que resulten agradables y que no hagan pensar constantemente a la persona que se somete a la dieta en "lo que se está perdiendo". Si no es así, se acabará cayendo en la tentación y abandonando el régimen.

Una de las claves de la comida de dieta es cambiar la forma de cocinar los platos y prescindir al máximo de los fritos, que añaden calorías adicionales al tiempo que se pierden buena parte de los nutrientes de los alimentos. Eso no quiere decir que acabemos elaborando de forma exclusiva la comida a la plancha, hay otros sistemas de cocinado también muy saludables y que además son compatibles con el objetivo de perder peso.

  • El horno. Lo ideal es cocinar a temperatura no muy alta (sobre los 170 grados) y rociar los alimentos con líquidos sin grasa, como el zumo de limón, los caldos vegetales, el tomate o el vino. Otro "truco" interesante es la cocina al papillote, que se consigue tapando los alimentos con papel de aluminio cuando se introducen en el horno caliente.

Para poder cocinar el pescado en su jugo, sin que quede seco, lo mejor es hornearlo sobre vegetales ( cebolla, patatas, pimientos, etc.).

  • A la piedra. Es una forma de cocinar la comida a la plancha de un modo "más natural". Se realiza calentando una superficie de pizarra o similar y elaborando sobre ella el cocinado.
  • La olla de vapor (también conocida como olla a presión). No sólo mantiene a la perfección las vitaminas y minerales de los alimentos, sino que también reduce el tiempo que se necesita para cocinar.
  • La olla de barro. Perfecta para cocinar la comida en su jugo a fuego lento.
  • El Wok. Se trata de un tipo especial de "sartén" procedente de la cocina oriental. Se utiliza como cualquier otra, pero con la diferencia de que no es necesario añadir aceite para cocinar y los alimentos no se pegan.
  • Olla de bambú. Otra tradición oriental (japonesa). Son unas cestas especiales para cocinar al vapor. Se usan, sobre todo, para verduras y hortalizas.

Cuando se elaboran las recetas, también hay pequeños hábitos que deben modificarse con el objeto de lograr una comida de dieta sana y a la vez apetitosa.

Cuando se cocina carne a la plancha, si se usa una sartén de cerámica muy caliente no es necesario añadir ni una gota de aceite. Además, en contra de la creencia popular, no sólo se pueden cocinar mediante este sistema filetes muy finos, por lo que los amantes de las piezas más gruesas están de enhorabuena. La clave es hacer la carne por los dos lados cuando la sartén esté muy caliente y, luego, tras añadir la sal (nunca sobre la carne en crudo), se bajará la temperatura y se podrá cocinar más despacio el interior del filete.

Las salsas, a priori, deben evitarse. Pero si se decide usarlas deben tener como base caldos vegetales, leche desnatada y aceite de oliva, prescindiendo de la mantequilla, la leche entera y las grasas animales.

Finalmente, una dieta saludable (no sólo de adelgazamiento) debe reducir el consumo de sal. Para conseguir una cocina sabrosa con menos cloruro sódico, lo mejor es recurrir a las especias. Las aromáticas no añaden calorías a la comida y además poseen antioxidantes muy recomendables para el organismo.

Nota: la dieta es un tema relacionado con la salud. Por tanto, debe estar supervisada en todo momento por un médico o un profesional de la nutrición.