Cuando hablamos de hipotiroidismo nos estamos refiriendo a un mal funcionamiento de la glándula tiroides, que está situada en el cuello, y que consiste en una producción muy baja de la hormona tiroidea. Esta hormona controla el crecimiento, el desarrollo cerebral y, en general, controla las funciones químicas del cuerpo.

No es fácil diagnosticar un hipotiroidismo, pues sus síntomas aparecen lentamente y de forma gradual, y debido a sus características en ocasiones  se confunde con una depresión. La persona con hipotiroidismo tiene los párpados caídos, los ojos y cara hinchados, hay aumento de peso, estreñimiento, una baja tolerancia al frío (no es generalizado, pero sí se da en muchos pacientes), la piel y cabello se vuelven secos y ásperos, las uñas se vuelven quebradizas, además en personas mayores hay episodios de confusión y en los que se olvidan ciertas cosas...

Como hemos dicho, uno de los síntomas es el aumento de peso, pero ¿se puede hacer una dieta para el hipotiroidismo? ¿Es necesario y conveniente? La respuesta a ambas preguntas es sí: hay pautas para hacer una alimentación específica para esta enfermedad, y además es necesario y conveniente hacerla.

Esta alimentación, a rasgos generales, se caracteriza por ser baja en grasas y rica en frutas y verduras. Dicha dieta debe ir acompañada de un tratamiento farmacológico que es de por vida, y en todo momento debe ser controlada por un médico, pues muchos alimentos pueden interferir o afectar a la absorción del medicamento. Afortunadamente, los tratamientos existentes son capaces de restablecer en poco tiempo el nivel hormonal necesario para tener una vida normal, pero como decimos no se debe dejar este tratamiento nunca.

La dieta para el hipotiroidismo a seguir, por tanto, tendrá dos vertientes: por un lado se buscarán alimentos que favorezcan el buen funcionamiento de la tiroides; y por otro, se deberán evitar aquellos que interfieran en su funcionamiento. Y en medio de ambos, los que favorezcan la disminución de peso.

Para empezar, a la hora de establecer la dieta para el hipotiroidismo, debemos señalar aquellos productos que se debe evitar tomar. Son los llamados "bociógenos", que interfieren en la producción de hormonas tiroideas. Entre estos se encuentran toda la familia de las coles, así como rábanos, pepinos, calabazas, lechuga, apio, cebolla, berenjena, espárragos o endivias, entre otros. También se encuentra en este grupo el trigo y sus derivados; las naranjas y limones, castañas, melón, uvas, ciruelas, higos y aguacates.

Por otro lado, están aquellos alimentos que sí son recomendables, ya que poseen un alto nivel de yodo y por tanto ayudan a la producción de hormonas. Destacamos el ajo, los tomates, las lentejas y las espinacas. También el coco y la avellana, el ginseng, la canela, las manzanas, fresas, dátiles, almendras y pistachos, así como los mariscos y las algas en general.

Pero, por encima de todo, llevar un control por parte de un endocrino u otro médico es fundamental, pues la alimentación no es en este caso la parte más importante del tratamiento, sino sólo una pequeña parte del conjunto.

Esta enfermedad es fácil de tratar, basta con seguir el tratamiento farmacológico recomendado por el médico, y sus consecuencias, como el aumento de peso, se pueden evitar, en cierto modo, con una dieta específica para el hipotiroidismo.