A pesar de que la ciencia avanza a pasos agigantados, por desgracia, hay males que siguen estando a la orden del día y toda ayuda es poca para tratar de paliarlos.

Lo que sí puede evitar que una enfermedad grave haga estragos en la salud de una persona, es una donación de órgano o un trasplante. En estos casos, los donantes se convierten en el mejor seguro de salud para el receptor.

Dentro de las donaciones, la de médula ósea ha experimentado un enorme crecimiento en el último año. Todos recordaréis la campaña que llevó a cabo el pasado año Pablo Ráez un joven deportista enfermo de leucemia. Donar médula ósea es un acto solidario, sencillo de realizar y que puede salvar muchas vidas.

Pero,  ¿en qué consiste la donación de médula ósea? Se trata de un proceso mediante el cual se extraen progenitores hematopoyéticos o lo que se conocen como células madre, al donante sano. La sangre medular es rica en este tipo de células, por lo tanto, para donar médula ósea, sería necesario realizar la extracción de la sangre de esta zona.

El interesado en realizar este acto altruista, deberá firmar un consentimiento previo y reunir una serie de requisitos para poder inscribirse como donante de médula ósea. Deberá ser mayor de edad y no tener más de 55 años. También deberá contar con una buena salud para evitar que, si padece cualquier tipo de enfermedad, esta pueda empeorar durante la donación o transmitirse al receptor.

Su donación podrá salvar la vida de un paciente anónimo compatible con la sangre del donante y residente en cualquier parte del mundo.

El trasplante de médula ósea es útil para paliar enfermedades como cierto tipo de leucemias, el mieloma o inmunodeficiencias derivadas de enfermedades hematológicas.

La donación de médula ósea se puede realizar de dos maneras:

  • Mediante la extracción de sangre de la médula, para lo que será necesaria anestesia general o local y una preparación preoperatoria. El proceso de extracción puede durar unas dos horas. El riesgo en este tipo de extracción de la sangre está en la anestesia que, como en cualquier otro tipo de intervención, siempre conlleva un porcentaje de rechazo de la misma.
  • Mediante la extracción de sangre periférica a la médula ósea, un tratamiento que durará unas 4 horas y que no requiere anestesia ni preparación preoperatoria.

El donante de médula ósea podrá experimentar ciertas molestias tras la extracción de la sangre, como dolor en la zona tratada, o mareos a consecuencia de una cierta anemia que se puede acusar.