Los riesgos relacionados con economía y salud son los que más preocupan dentro de los hogares españoles, aunque los que más crecen son los de carácter emocional, según un informe presentado por Fundación Mapfre, que también destaca que la sociedad española sigue depositando su confianza en el seguro.

La pérdida de empleo (con un alto grado de inquietud: el 61%) y los problemas de salud (50%), son los riesgos que actualmente más preocupan a la sociedad española. No obstante, este último aspecto ha perdido peso en favor de la situación económica (23%) y el futuro de los hijos (12%).

Estas son algunas de las principales conclusiones de la segunda edición del informe “La Percepción Social del Seguro en España. 2014”, realizado por ICEA, y presentado por Fundación Mapfre, con el objetivo de determinar la percepción que tiene el ciudadano sobre el sector asegurador y cuál ha sido su evolución respecto a 2011, entre otras cuestiones.

En general, entre los ciudadanos que toman medidas preventivas, se advierte más preocupación en los asuntos relacionados con accidentes, ya sea de tráfico o de cualquier otro tipo (70% y 54%, respectivamente), así como ante la posibilidad de padecer una enfermedad (68%). Es en estas situaciones cuando el seguro desempeña un papel más importante. En concreto, casi un 32% de los encuestados contrataría un seguro para afrontar las consecuencias de tener algún tipo de accidente.

Una herramienta útil

El seguro sigue siendo considerado por la sociedad española como una herramienta útil para prevenir o hacer frente a siniestros y otras contrariedades. Al igual que en la primera edición de este estudio (elaborado en 2011), predomina la idea de que proporciona protección y tranquilidad aunque ha aumentado la percepción de que lo más importante que brinda es cobertura económica. Así lo creen principalmente las personas de 35 a 44 años, perfil en el que hay una mayor contratación de productos aseguradores.

Como novedad, en esta ocasión el informe analiza la actitud y el nivel de previsión de la población ante el momento de la jubilación. El estudio pone el acento en la falta de ahorro y anticipación en este aspecto, que es más evidente en la población juvenil. Así, solo uno de cada cuatro ciudadanos ha analizado lo que cobrará de pensión cuando se jubile, siendo muy pocos los jóvenes que realizan este tipo de consulta.