Los centros de trabajo pueden ser lugares donde se acumula gran tensión y estrés. Para gozar de una buena salud laboral debemos saber enfrentar nuestra jornada laboral cada día con una correcta actitud. Y una de las armas más poderosas para hacerlo es la sonrisa.

Puede sonar algo simplista. Los problemas surgidos durante el trabajo seguro que son mucho más complicados que algo que se pueda solucionar con una simple sonrisa. Lo sabemos. No nos referimos exactamente a eso. Pero te sorprenderá saber el poder que una sonrisa puede tener en momentos determinados y lo que puede llegar a generar en el día a día, no sólo en tu entorno, sino también en ti mismo.

¿Alguna vez has probado a reír a carcajadas sin tener ganas y sin ningún motivo justificado? Al principio lo harás forzado, pero si continúas, comprobarás como en un momento dado te sorprenderás riendo de verdad y sin poder parar.

La sonrisa genera cambios en nuestro cerebro, libera endorfinas (hormonas de la felicidad) y hace que disminuya nuestro estrés mental.

Falta de tiempo, demasiada carga de tareas, competitividad, autoexigencia, malentendidos con algún compañero complicado, un jefe demasiado duro, un cliente enfadado… son muchos los motivos por los que podemos perder las ganas de sonreír en el trabajo. Pero la inteligencia emocional en el trabajo es necesaria para poder lidiar con todas estas situaciones y es una de las cualidades que todo líder posee. Y una de las armas indispensables para poder aplicar la inteligencia emocional, entre otras cosas, es la sonrisa.

Una sonrisa a tiempo puede suavizar una situación tensa que de otro modo habría empeorado. Sonreír cuando saludas o cuando te despides logrará que el ambiente sea más amable y agradable. Si logras sacar una sonrisa a otro cuando más lo necesita, conseguirás que se sienta mejor en un mal momento. Las sonrisas son como piezas de dominó. Una genera otra, y esa otra, otra más.

Lo que si debes tener claro es cuándo sonreír. Vivir con una sonrisa en el rostro es, sin duda, una buena actitud de vida. Pero no todas las situaciones requieren de una sonrisa y hay momentos en los que, de hecho, podría ser inapropiada. También debes aprender a ponerte serio cuando la situación lo requiera. Lo importante es no ser nunca irrespetuoso.

En cualquier caso lo que sí debes tener claro es que la empatía para convivir en el trabajo es necesaria.