Para proteger nuestra salud, es completamente imprescindible mantenernos bien hidratados. No sólo cuando realizamos ejercicio o cualquier tipo de esfuerzo físico. Siempre es necesario mantener nuestro organismo en forma, y el agua es el elemento que logra que todo fluya de manera adecuada.

La importancia de hidratarse mientras trabajas adquiere relevancia porque durante nuestra jornada laboral necesitamos sentirnos bien, con energía suficiente para sacar nuestras tareas adelante y ser productivos.

Parece que sólo nos acordamos de cuidarnos una vez que salimos de nuestro centro laboral. Pero nuestro puesto de trabajo también debe ser un punto terapéutico en nuestras vidas. Elaborar recetas saludables para llevar al trabajo, hacer ejercicio e hidratarnos de manera adecuada, son cosas que podemos hacer perfectamente mientras trabajamos.

El 80% de nuestro cuerpo está compuesto de agua. Los líquidos naturales que el organismo va gastando, tienen que ser reemplazados para no sufrir deshidratación.

Las células de nuestro cuerpo están compuestas, en un alto porcentaje, por agua, el cual se encarga de lubricar los órganos más vitales, entre ellos, el cerebro. Además, el agua limpia los residuos y toxinas presentes en nuestro organismo.

En este sentido, hidratarse mientras trabajamos nos permitirá concentrarnos mucho mejor. Las células de nuestro cerebro necesitan el suficiente oxígeno para que este se mantenga activo y en alerta. Y eso sólo se consigue si nos mantenemos bien hidratados.

De lo contrario, podríamos perder capacidad de concentración, de memoria e influir de forma negativa en los procesos cerebrales. Como consecuencia, nuestro trabajo puede resultar improductivo, con la consecuente aparición de estrés.

Los profesionales de la salud recomiendan beber dos litros de agua diarios. En el trabajo no debemos dejar de hacerlo. Una jornada laboral, aunque se realice sentado, puede requerir mucho desgaste físico y mental durante el cual, el cuerpo consume líquido que hay que reponer. Sólo así lograremos centrarnos mejor en lo que hacemos y nos costará menos trabajo ver los resultados obtenidos tras nuestra jornada laboral.

Con todos los datos aportados, queda claro que para proteger nuestra salud y que todas las funciones de nuestro organismo se den de manera correcta, es necesario mantenernos bien hidratados. Y hay que hacerlo durante todo el año. El calor en verano afecta en nuestro trabajo, pero no sólo debemos beber agua cuando el calor apriete o cuando tengamos sed. En invierno ocurre lo mismo. En ningún caso esperes a tener sed. Hidrátate siempre en el trabajo y fuera de él.