En verano, con la subida de las temperaturas, las bebidas refrescantes se convierten en toda una tentación. Pero para combatir el sol y cuidar de nuestra salud, debemos vigilar y moderar el consumo de refrescos azucarados.

Existen estudios que han constatado los devastadores efectos para la salud del consumo de refrescos azucarados como gaseosas o zumos.

El problema está en el abuso y en el consumo habitual de este tipo de productos. Siempre nos podemos dar un capricho, pero con moderación y no convertir este tipo de consumo en una rutina diaria.

Uno de los riesgos que constató un estudio realizado en la Universidad de Cambridge relacionado con el consumo habitual de bebidas refrescantes azucaradas y zumos que no son cien por cien naturales, es el de poder desarrollar diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Las conclusiones de este estudio no hicieron más que constatar lo que anteriores investigaciones venían advirtiendo al respecto.

Tras la práctica de deporte en verano o para combatir el calor en general, la recomendación es no abusar de las bebidas azucaradas.

British Medical Group ya advirtió, por ejemplo, que el riesgo de diabetes tras el consumo habitual de bebidas carbonatadas y azucaradas no aparece sólo en las personas con sobrepeso.

Con toda la luz arrojada por las diferentes investigaciones realizadas en los últimos años, se puede afirmar que se estima que casi un 15% del riesgo de padecer diabetes puede provenir del consumo desmesurado de este tipo de bebidas azucaradas.

SI bien en España el consumo de este tipo de bebidas no está tan disparado como en otros países, el hábito es demasiado alto para lo perjudicial que se sabe que puede llegar a ser.

Las enfermedades cardiovasculares y la obesidad son dos de las lacras del siglo XXI. Todos los organismos sanitarios creen conveniente que se incida en la concienciación de la población para combatir enfermedades de este tipo realizando ejercicio físico y llevando una dieta equilibrada y sana que, por supuesto, no debe incluir el consumo de refrescos azucarados.

Lo más recomendable para calmar la sed o para aguantar las altas temperaturas del verano, es mantener nuestro organismo hidratado bebiendo agua. Los expertos aseguran que lo ideal es beber unos dos litros y medio al día de agua y no esperar a consumirla sólo cuando se tenga sed.

Moderar el consumo de refrescos azucarados ayuda, por lo tanto a cuidar de tu salud.