Hace, a penas, 20 años todos vivíamos así. Es más, podemos apurar hasta hace 12-15 años. Salíamos a la calle, siempre encontrábamos a la persona con la que habíamos quedado y no nos moríamos en el intento. Nuestra vida era fructífera y feliz pero ahora… ¿sobreviviríamos? ¿Nos estamos acostumbrando a que los aparatos nos “saquen las castañas del fuego”?

Según los especialistas, las enfermedades o patologías más comunes que nuestro estilo de vida actual provoca, son la ansiedad y la depresión pero, ¡mucho ojo! La nomofobia comienza a ir escalando peldaños en el ranking, ¿qué es?

Se trata del miedo irracional a vivir sin teléfono móvil. Tal y como os contamos hace unos días el miedo es sinónimo de ansiedad y, por tanto, la nomofobia es un miedo irracional, es decir, nuestra mente recrea acontecimientos negativos y poco probables que nos pasarán por no llevar el teléfono móvil.

Ya hay quien defiende que al día de hoy, al menos la mitad de la población padece este trastorno sin saberlo. ¿A ti también te entra ansiedad cuando tu teléfono móvil se queda sin batería estando fuera de casa? ¡Que no cunda el pánico! Aunque no lo creas, sobrevivirás. Es más, deberías hacer la prueba. ¡Es más terapéutico que el mindfulness!

En este sentido, cabe destacar una nueva tendencia que está adquiriendo protagonismo en el sector turístico. Se trata de escapadas a hoteles o alojamientos en los que está prohibido el acceso a Internet y, por supuesto, no podremos entrar el teléfono móvil. ¿Podremos vivir y disfrutar la experiencia sin poderlo compartir en nuestras redes sociales? Al principio nos costará pero, pasado un tiempo, racionalizaremos y nos daremos cuenta de que aunque no lo compartamos también lo vivimos. Por no hablar de la mejora de nuestra salud, ¡viviremos sin agobios, sin cargos ni presiones que nos auto-imponemos!

En este mundo de la nomofobia, creemos que el auge de las redes sociales y de compartir o valorar todo aquello que hacemos tiene gran parte de la culpa de esta ansiedad. ¿Qué opináis? ¡Se abre debate!