Las donaciones de médula aumentaron en 2017 más de un 25% con respecto al año anterior y esto es, en parte, gracias a campañas como la del marbellí Pablo Ráez, cuyo mensaje a través de las redes sociales hizo que Andalucía se convirtiese en la Comunidad Autónoma líder en donaciones de médula en nuestro país. Si tú también te has planteado ser donante de médula, es normal que te surjan algunas dudas:

  • ¿Cuáles son los requisitos para ser donante?
  • Una vez que he tomado la decisión de ser donante, ¿cuál es el primer paso?
  • ¿Qué ocurre cuando me hago donante?
  • ¿Existen efectos secundarios para mí al donar?

Si ya has reflexionado sobre la posibilidad de convertirte en donante, lo único que necesitas es tener entre 18 y 55 años y no haber padecido ninguna enfermedad grave o transmisible. Aunque es importante ser conscientes de que la donación de médula está contraindicada para personas con enfermedades como la hipertensión o la obesidad. Por tanto, es imprescindible contar con buena salud y consultar cada caso particular con un experto.

“Cumplo los requisitos para ser donante, ¿y ahora, qué?” estarás pensando. Bien, lo primero que debes hacer es dirigirte al centro de referencia correspondiente a tu Comunidad Autónoma y realizar la solicitud para incluirte en el Registro de Donantes de Médula Ósea. Dicho centro contactará contigo para preguntarte si has leído la información para hacerse donante y, si estás de acuerdo, se te facilitará una cita para acudir al hospital, en el que deberás firmar el consentimiento correspondiente y se te extraerá una muestra de sangre para un análisis de compatibilidad. Además, es probable que un profesional sanitario te entreviste y puedas consultar cualquier duda que tengas acerca del proceso.

De esta forma, entrarás a formar parte del Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO) tanto a nivel nacional como internacional y se te podrá llamar en el momento en que tu médula sea requerida por un paciente que necesite un trasplante. ¡Así de fácil!

En cuanto a los efectos secundarios, no debes preocuparte: normalmente, lo único que puede ocurrir es que sientas molestias o dolor en la zona de punción debido al método –llamado citoaféresis o donación de sangre periférica- utilizado durante la operación, aunque con analgésicos se controla perfectamente. ¿Te animas?