¿Te reconoces verdad? Todos lo hemos pensado alguna vez pero, en la mayoría de los casos, no realizamos este gesto tan sumamente sencillo hasta que alguien cercano lo necesita. ¿Por qué esperar? Quizá ningún familiar o amigo lo acabe necesitando nunca, pero otras personas sí, ¡debemos ayudarnos unos a otros! 

La historia de la humanidad se ha nutrido siempre de pequeños gestos como donar sangre. ¿Cómo un gesto tan rápido y sencillo puede salvar tantas vidas? Desde una embarazada que acaba de dar a luz hasta una operación de gravedad pasando por un accidente de tráfico, ¡nunca se sabe! Además, piénsalo egoístamente, ¿y si alguna vez la acabas necesitando tú también?

En el año 1900, un patólogo alemán llamado Karl Landsteiner llegó a la conclusión de que la mezcla de una sangre con otra podría ser compatible o no. Ese fue el comienzo del descubrimiento de los cuatro grupos sanguíneos que conocemos hoy. Grupo A, Grupo B, Grupo AB y Grupo 0. 

Algunas de las razones por las que todos deberíamos ser donantes de sangre son:

  • La sangre no se puede fabricar (todavía). 
  • Donar sangre nos informa de nuestra salud ya que nos sirve de revisión.
  • Tras donar, nuestro cuerpo la regenera en pocos días.
  • La satisfacción personal de saber que con tu gesto has ayudado a alguien que lo necesita. ¡Es una razón de peso! 
  • Nuestros niveles de hierro se equilibran y ayudamos a mejorar nuestro flujo sanguíneo. Donar sangre también mejora la salud del donante, ¡todo son ventajas!
  • Además, según un estudio llevado a cabo por el Miller-Keystone Blood Center, donar sangre puede reducir las posibilidades de padecer cáncer de hígado, pulmón, colon, estómago o garganta.
  • ¡Hasta nuestras mascotas pueden donar! 

¿Conoces ya tu grupo sanguíneo? Si no es así, deberías acudir a tu médico privado, la prueba es sencilla y puede ayudar a salvar tu vida en un momento dado.