El trabajo es uno de los lugares en los que pasas gran parte de tu tiempo.  Todo lo que ocurra durante tu jornada laboral, repercutirá, de manera inevitable, en la resolución del resto del día. Es por ello que un buen ambiente de trabajo influye en tu bienestar.

Tu actividad laboral y el ambiente de tu centro de trabajo influyen en tu estado físico, anímico y mental.

Cada persona, en su centro de trabajo, desarrolla actividades acordes a su puesto y se relaciona con otros compañeros, clientes y jefes. Todo esto ocurre bajo las condiciones de política empresarial impuestas por el centro laboral, con los medios materiales que cada centro ofrece (oficinas, sillas, mesas, ordenadores, etc.) y en más o menos armonía dependiendo del carácter de las personas con las que uno se relaciona y el de uno mismo.

Un buen ambiente de trabajo puede estropearse cuando alguno de estos factores falla.

¿Qué puede ocurrir en un trabajo para que no fluya un buen ambiente laboral?

  • Discutir con un compañero: una discusión siempre genera tensión, nerviosismo y enfado.
  • No sentirnos valorados por nuestro jefe: este tipo de situaciones provocan frustración en el trabajador, desánimo y tristeza.
  • No estar conforme con nuestra nómina: es una forma de sentir que no se reconoce la valía de nuestro trabajo. Esto genera depresión, frustración y desmotivación.
  • Trabajar en un lugar con poca luz: cualquier tipo de incomodidad que las condiciones del lugar puedan generar en el trabajador, produce estrés y cansancio físico. Trabajar con temperaturas poco soportables (mucho frío o mucho calor), con contaminación acústica, con poca luz, con un mobiliario inadecuado, con mercancías pesadas que produzcan un desgaste físico excesivo, etc.
  • No disponer de los medios adecuados para poder desarrollar bien nuestra labor: la incomodidad de trabajar con dificultades ajenas a nuestra propia capacidad, genera una sensación de improductividad que puede provocar frustración e irritabilidad.
  • Trabajar a contrarreloj: la falta de tiempo para realizar todas las tareas encomendadas produce estrés.
  • Falta de motivación: el aburrimiento y la rutina diarias producen desmotivación en el trabajador.
  • Falta de comunicación: no recibir la información necesaria para realizar cualquier tarea de forma correcta puede provocar malentendidos y tensiones.

Si ninguno de estos factores falla, cualquier persona se sentirá motivada, valorada, cómoda, productiva, positiva, enérgica y saludable para desempeñar su trabajo. Por eso, un buen ambiente en el trabajo influye en tu bienestar. Aunque tu actitud también cuenta, y mucho. Es fundamental tu predisposición a sentirte bien, manteniendo una actitud positiva a la hora de solventar cualquier contratiempo.

Si quieres cuidar tu salud dentro y fuera del trabajo, consulta a nuestro asesor.