Como sabemos el sueño es súper importante para tener buena salud. Esta actividad es necesaria para nuestro cuerpo, ya que si logramos dormir adecuadamente lograremos que nuestro organismo funcione de forma correcta.

Los trastornos del sueño no son una enfermedad grave, pero dormir mal tiene consecuencias directas sobre nuestra salud. Si se carece de forma habitual de un sueño adecuado y reparador podemos acusar diferentes síntomas: cansancio, dificultad para concentrarnos, irritabilidad, agotamiento físico, etc.

Existen distintos trastornos del sueño y dependiendo de la edad, e incluso del sexo, es más probable que se produzcan unos u otros. Estos tipos de alteraciones las podemos clasificar en dos grupos:

  1. Disomnias: son alteraciones en la cantidad y calidad del sueño, como insomnio, hipersomnia, trastornos del ritmo sueño-vigilia, miedo a dormir. Este tipo de trastornos se producen generalmente en la adolescencia o la edad adulta.
  2. Parasomnias: este tipo de alteraciones aparecen durante el sueño y so provocadas por las pesadillas, los terrores nocturnos, el bruxismo, sonambulismo y enuresis. Son más comunes durante la infancia o la adolescencia.

El origen de las alteraciones del sueño puede deberse a diferentes causas, en algunas ocasiones es debido a la existencia de otras patologías, porque se está tomando algún tratamiento farmacológico que lo provoque, por problemas respiratorios, etc. Pero sin duda, una de las causas más frecuentes es de la falta de sueño es el estrés y la ansiedad.

En los últimos meses, debido al confinamiento, han aumentado los casos de alteración del sueño, debido en muchos casos por el estrés que ha causado tanto en niños como en adultos. Factores como el cambio en las rutinas diarias, la angustia por poder enfermar, la ansiedad por la nueva situación laboral, la sobrecarga de tareas familiares (casa, trabajo, niños), el hecho de no poder salir de casa, ni ver a familiares o amigos, ha generado un exceso emocional en la mayoría de las personas.

Este trastorno se ha visto más agravado en las personas mayores ya que son más vulnerables al virus. En cuanto a los niños, e incluso adultos, se han incrementado las pesadillas por las noches o se les vuelva a escapar el pis. Los adultos han visto como su capacidad para conciliar el sueño se ha trastocado e incluso se despiertan varias veces durante la noche rompiendo el ciclo.

La falta de sueño afecta al cerebro generando un bajo rendimiento, por lo que la persona no estará fresca durante el día, ni pensará con agilidad, lo que le originará falta de concentración.

Además, provoca que la memoria comience a fallar. Mientras duermes, el cerebro fija y organiza los recuerdos y establece las conexiones para crear nuevas ideas. Según un estudio de la Universidad de Michigan, la memoria no solo se almacena, también se construye cada día; por eso, si no duermes, puede traicionarte con falsos recuerdos, situaciones que no han ocurrido.

Cómo se diagnostica un trastorno del sueño

Para hacer un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado a los pacientes que presentan alguna alteración en el sueño necesita un enfoque desde distintas especialidades médicas que se integran bajo una misma especialidad, la Unidad del Sueño.

Para determinar correctamente un diagnóstico, se precisa de la realización de una polisomnografía o prueba del sueño con registro simultáneo de vídeo. Dicha prueba consiste en el registro durante la noche, de las variables fisiológicas como el electroencefalograma, flujo nasal, saturación de oxígenos y frecuencia cardiaca. Gracias a ella se puede conocer la estructura del sueño del paciente y catalogar su trastorno.

Cuáles son las fases del sueño

Has de saber que el patrón del sueño no es uniforme, y que consta de varias fases diferenciadas:

  • Fase1-N1. Se produce el adormecimiento, la transición entre la vigilia y el sueño.
  • Fase2-N2. El sueño aún es ligero. Disminuyen el ritmo cardiaco y el respiratorio.
  • Fase 3. Esta es la fase de transición hacia el sueño profundo.
  • Fase 4. En este punto del ciclo, el grado de profundidad es mayor y resulta muy difícil despertarse.
  • Fase REM-R. Esta es la fase en la que se producen movimientos oculares rápidos y mayor actividad cerebral. Aumenta durante la segunda mitad de la noche.