“Amamos las catedrales antiguas, los muebles antiguos, las monedas antiguas, las pinturas antiguas y los viejos libros, pero nos hemos olvidado por completo del enorme valor moral y espiritual de los ancianos.” Lin Yutang

Jamás hubiéramos podido definir mejor la idea que tratamos de transmitir con este artículo, que con la cita anterior.

El edadismo, es una discriminación por razón de edad, es decir, hacia las personas mayores mayoritariamente, así, sin más. Al igual que hablamos de otras formas de discriminación social como racismo, machismo, homofobia o xenofobia, el edadismo está cada vez más presente en la sociedad. ¡Esto es un dato sumamente escandaloso!

Los que ayer fueron hijos, luego fueron padres y contribuyeron a crear la sociedad en la que vivimos, hoy pueden ser discriminados y dejados de lado por su edad. ¡No hay derecho!

¿Por qué se ha reconocido este tipo de discriminación? Se cree, que las personas mayores:

  • … están pasadas de moda
  • … no se defienden con las nuevas tecnologías
  • no tienen capacidades físicas y mentales
  • … no tienen vida sentimental ni sexual
  • … no son activas en el trabajo

En definitiva, molestan. Por ello, la manifestación más extrema del edadismo puede llegar al maltrato tanto físico como psíquico, ¡esto es verdaderamente escandaloso!  También hay otras manifestaciones, mucho más sutiles, que tenemos integradas en nuestro imaginario colectivo. Por ejemplo, “con la edad que tiene”, “viejo verde”, “se te va a pasar el arroz”…

 

Debemos luchar contra este tipo de discriminación, no lo merecen, es una gran injusticia ya que a ellos les debemos todo lo que somos hoy. Deberíamos parar a escucharlos más, las cosas nos irían mejor.