¡Una de las patologías más curiosas que existen! ¡La salud nunca deja de sorprendernos! 

El síndrome de Stendhal, también conocido como el síndrome de Florencia o estrés del viajero, debe su nombre al autor francés Stendhal, encargado de describir por primera vez las connotaciones de este síndrome:

“Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme.”

El fenómeno fue descrito como síndrome por la psiquiatra italiana Graziella Magherini en 1979 tras darse cuenta de que había multitud de casos descritos en Florencia, ¡cuna del Renacimiento! ¿Casualidad o es el sitio más bello del mundo? 

Os preguntareis, ¿cómo puede ser posible? ¿De verdad puede pasar? Sí, es pura realidad, el síndrome de Stendhal puede hacer que sientas vértigo, palpitaciones, depresiones, alucinaciones o mareos y que se acelere tu ritmo cardíaco solo por estar frente a una (o varias) obras de arte. También puede ocurrir en un determinado lugar cuya belleza sea imponente.  ¡Para que luego digan que el arte no es emoción! 

Es un fenómeno puramente subjetivo y se ubica en lo más profundo de nuestro yo interno, de nuestro ser. Ya que no todos entendemos el arte de una misma forma o respondemos igual ante una determinada obra, sino fuera así, como bien citó Picasso, no existiría el arte. 

¿Alguna vez te ha pasado o conoces a alguien que le haya pasado? ¡Es el romanticismo artístico llevado al extremo! 

Para hacer la prueba, puedes visitar por ejemplo El Museo del Prado, en Madrid. Además, ha sido seleccionado recientemente como uno de los mejores 10 museos del mundo, ¡qué nivel!