Hay quien alivia sus nervios y estrés saliendo a conducir durante unos minutos pero, también hay personas para las que conducir se convierte en una auténtica pesadilla. La verdad, hoy en día disponemos de gran variedad de medios de transporte diferentes para poder desplazarnos en nuestro día a día pero, esa no es la solución.

Como siempre os decimos, todas las fobias desaparecen si tratamos de enfrentarnos a ellas. Fobia es sinónimo de miedo y el miedo se va cuando nos enfrentamos a él haciendo ver a nuestro cerebro que no ocurre nada malo. Es puro aprendizaje, ¡además funciona!

Pues bien hay personas que, aunque necesiten conducir para llevar a cabo su trabajo, tienen tal miedo a hacerlo que se bloquean y padecen ataques de pánico o similar. Eso es la amaxofobia, ni más ni menos que el miedo irracional a conducir. ¿Por qué puede llegar ese trastorno a nuestras vidas?

  • Una experiencia traumática nuestra o de un ser querido como un accidente.
  • Anticipación de que va a suceder algo malo: ansiedad pura.
  • Inseguridad o baja autoestima.

Como cualquier otro problema de estrés u ansiedad, la amoxofobia puede presentarse en distintos grados llegando incluso a provocar que el individuo cambie su estilo de vida EVITANDO realizar actividades que requieran conducir. ¡Ese es el gran error! ¿Cómo podemos plantarle cara?

Ponerte en manos de un psicólog@ para tratar de hacer desaparecer por completo ese miedo es la mejor opción. Evitar enfrentarse al problema no hace más que agravar el miedo ya que lo estás reforzando, es decir, le estás dando valor. Si tienes dudas, puedes contactar con tu seguro de salud para que te asesoren de forma personalizada.

Con la terapia cognitivo/conductual tu cerebro comenzará a adquirir nuevas asociaciones y aprendizaje positivo a través de la experiencia. Cambiando el comportamiento y enfrentándote poco a poco a tus miedos lograrás no anticiparte al futuro y disfrutar del trayecto. ¡La clave está en la práctica!