La técnica de la que hablamos es la denominada como auriculoterapia y se trata, básicamente, de estimular puntos concretos de la oreja para generar un efecto favorecedor en alguna zona del organismo. Además, otro de sus principales objetivos es el de ayudar a diagnosticar cualquier dolencia o carencia a través de la estimulación.

Para poder trabajar este método terapéutico, el especialista debe partir de un microsistema, es decir, de una pequeña parte del cuerpo, como es el pabellón de la oreja, que será el encargado de representar cada una de las partes del cuerpo.  

En la auriculoterapia, el pabellón de la oreja se divide en puntos minúsculos donde queda reflejado todo el cuerpo y, por tanto, cuando haya alguna alteración o algo no funcione del todo como debería, la parte de la oreja que represente a esa zona se volverá más sensible. El especialista colocará en la zona un estímulo, por ejemplo, una pegatina, un algo que presione la zona e, inclusive, una aguja con el fin de relajar la zona que verdaderamente tenemos dañada en nuestro cuerpo.

Algunos de los beneficios más destacados de la auriculoterapia son:

  • Ayuda a diagnosticar o mejorar a través de las descargas eléctricas que se envían desde los puntos de la oreja algún dolor muscular.
  • Hay quien lo realiza para adelgazar o evitar que aparezca tan a menudo la sensación de hambre en nuestro estómago.
  • Trata migrañas o dolores de cabeza
  • Problemas de índole ginecológica, de estreñimiento o hipertensión.
  • También es considerado un método eficaz para tratar patologías como la ansiedad, la depresión o el estrés.
  • Puede ayudar a mejorar la atención y la concentración.

En definitiva, viene a ser algo parecido a la acupuntura, pero únicamente partiendo de los oídos. Además, cada vez es más valorado por personas de todo el mundo y, para problemas de salud no demasiado serios (donde tenemos que acudir a nuestro médico de inmediato) puede llegar a dar sus frutos.