La salud laboral puede verse afectada por lo que se conoce como ‘ladrones de tiempo’, importantes impedimentos para poder desarrollar de manera óptima nuestras tareas, bien y dentro del plazo necesario.

La demora en nuestras actividades, el atasco en el proceso de su realización, pueden producir estrés, algo que afecta de manera muy negativa en nuestra salud física y mental.

Pero ¿qué son los ladrones de tiempo? Existen dos tipos, los externos y los internos:

  • Ladrones de tiempo externos: son todos aquellos que irrumpen en nuestro trabajo desde fuera, son ajenos a nosotros pero se hacen presenten en nuestro espacio laboral. Nos referimos a correos electrónicos, redes sociales, uso del teléfono móvil, compañeros que nos distraen, teléfonos que suenan, interrupciones, ruidos molestos… Nuestra productividad personal puede verse altamente afectada por todo este tipo de elementos ante los que, en muchas ocasiones, no somos conscientes de la cantidad de tiempo que perdemos.
  • Ladrones de tiempo internos: tienen que ver con nuestra personalidad y manera de organizarnos. Si eres procrastinador, es decir, si tiendes a dejar las tareas más complicadas para el final, obligándote así a trabajar a contrarreloj, si eres desordenado, si no planificas bien tu agenda y tus tareas… todo eso puede influir en tu productividad en el trabajo.

Ambos tipos de ladrones de tiempo, tienen solución. Ante los externos, es más fácil aislarnos. Gestos tan simples como cerrar una puerta para aislarnos de ruidos e interrupciones, apagar el teléfono para no caer en la tentación de chatear o dejar la consulta de emails personales para más adelante, puede facilitarnos mucho la tarea.

En el caso de los ladrones de tiempo internos, el trabajo es más complicado, porque depende de un cambio personal de actitud, y cambiar aspectos de nuestra personalidad, como ya sabemos, no resulta fácil. Entre los consejos para mejorar tu productividad, el más importante en este sentido es el de tomar conciencia de nuestros malos hábitos que aplicamos en nuestra rutina diaria. Sólo identificando esas acciones que nos frenan en el trabajo y no cayendo en el error de repetirlas, podremos hacer frente a los ladrones de tiempo internos. Por ejemplo, detecta esa tarea que sueles dejar para el último momento y haz la prueba de realizarla a primera hora del día.

La constancia y la fuerza de voluntad son las claves para luchar contra los ladrones de tiempo: detéctalos, haz una lista de cuáles son, planifica tu trabajo y trata de cumplir con plazos de tiempo prefijados.