¿Qué tipo de dieta de adelgazamiento es más efectiva? Responder a esta pregunta no es fácil. Cuando se trata de definir dietas, es decir, de elegir qué alimentos comer y cómo comerlos para bajar de peso, hay opiniones para todos los gustos.

No hay más que adentrarse en Internet para encontrar decenas de dietas que aseguran ayudar a adelgazar, pero ¿son todas recomendables? ¿Qué ventajas tienen unas sobre otras? Aquí, queremos darte algunas ideas de las dietas entre las que se puede optar.

  • Dietas de adelgazamiento basadas en un alimento. Tuvieron su boom hace ya algunas décadas, aunque algunas han permanecido hasta nuestros días y no son pocos los que recurren a ellas para perder peso. Se caracterizan por elegir un alimento que debe ser lo único que se tome durante uno o varios días (dieta del aguacate) o que se debe tomar cada día (dieta de la sopa quema-grasa). En general, a pesar de su nombre -que suele servir como reclamo publicitario- no son más que una variedad de dietas de tipo hipocalóricos. Su lado negativo es que, además de que no incorporan todos los elementos necesarios para conseguir una nutrición equilibrada, consumir constantemente un único alimento las hace monótonas, de forma que tienden a abandonarse.
  • Dietas que potencian ciertas categorías de alimentos sobre otras. Son las más extendidas en la actualidad. Existen, dentro de ellas, dos subcategorías: las dietas bajas en grasas y las dietas bajas en carbohidratos o hiperproteicas. Las primeras se basan en el hecho de que las grasas son el macronutriente que aporta más energía. Por tanto, menos grasas suponen menos calorías ingeridas. Las bajas en carbohidratos lo que pretenden es que el cuerpo recurra a sus reservas de hidratos de carbono para compensar lo que no se ingiere. A este grupo pertenecen dietas tan de moda como la Dukan o la Atkins. En ambos casos, para evitar las deficiencias de nutrientes esenciales que provoca prescindir de un tipo de ellos, las dietas se apoyan en suplementos complementarios. Potencialmente, parecen las más peligrosas para la salud, sobre todo si se mantienen durante un largo periodo de tiempo.
  • Dietas basadas en recuento de calorías. En este grupo se localizan la "tradicional" dieta hipocalórica, donde el objetivo es comer menos calorías diarias que las que consume el cuerpo en ese mismo tiempo, y la de densidad calórica, que recomienda alimentos que aportan pocas calorías por cada 100 gramos de peso.
  • Dietas de adelgazamiento disociadas. En las que lo importante no es tanto lo que se consume sino que no se tomen determinados tipos de alimentos juntos en la misma comida. Como norma general, hidratos de carbono y proteínas no se deben juntar en la misma comida. ¿Por qué? Según los defensores de este tipo de dietas, porque estos grupos de alimentos precisan de un PH diferente en el estómago para digerirlos bien. Y, si alguno de ellos no se digiere bien, se tiende a ganar peso.

Es evidente que todas ellas tienen ventajas e inconvenientes. Por eso, cualquier dieta debe estar supervisada, en todo momento, por un médico o un profesional de la nutrición.