Realizar esta búsqueda en Internet es equivalente a adentrarse en un mundo de millones y trillones de páginas ofreciendo productos milagrosos, consejos que siempre debes seguir y gurús asegurando que el acné puede eliminarse de un plumazo haciendo X locura de forma casera.

Pues bien, nosotros no os vamos a dar el elipsir perfecto, pero si os vamos dar una dosis de realidad. Lo cierto es que hay personas que, pasados los 50 años siguen teniendo la piel grasa e inclusive alguna espinilla que otra, si lo miráis por el lado bueno, nunca tendrán arrugas…

Eso es totalmente asumible, no es un acné escandaloso. ¡Ahí es donde vamos nosotros! Ese acné escandaloso que a la mayoría nos aparece en el rostro desde los 14 años hasta aproximadamente los 22 y puede que hasta los 30.

Pasados los 25 años ya no hace ninguna gracia… ¿Qué podemos hacer?

En primer lugar, lo más importante de todo es acudir periódicamente al dermatólogo para que valore. Quizá en la adolescencia lo único que tenemos que hacer es no pellizcarnos y tratarnos con productos adecuados. Aun así, tendremos granitos casi con total seguridad hagamos lo que hagamos. De más mayores, puede que el doctor nos acabe recomendando una pastilla más fuerte que los tratamientos que se suelen utilizar habitualmente. Las pastillas de ese tipo no se recomiendan muy a menudo ya que son bastante fuertes y dañan órganos como el hígado. Pero, en situaciones límites, son muy útiles.

Paciencia y más paciencia. Hay una franja de edad en la que los granos son inevitables pero actualmente hay productos en el mercado que ayudan a mejorar la piel mucho. Sobre todo, lo principal es no quitarlos de forma brusca para que no queden marcas (y lo escribe alguien que tiene bastantes ;)).

Otra rutina que siempre se debe llevar a cabo, es la de limpiar la piel en profundidad cada noche con un producto adecuado o simplemente con agua y jabón casero (¡truco, funciona!). Por último, aplicar alcohol sobre el rostro, agilizará el secado de los granitos y, si no se tocan, aparecerán sin dejar marca.

¡Bendita juventud!