Seguro que te ha pasado, que abres el lavavajillas porque ha finalizado el programa de lavado, y te encuentras con que todavía hay una gran cantidad de agua en todos los utensilios que has puesto a lavar.

Entonces, es que cuanto te preguntas, ¿qué estaré haciendo mal? ¿Soy el único al que le pasa esto? Encima, ves los anuncios de la televisión y te dicen lo bien que lavan los aparatos y como salen los vasos de relucientes y secos.

Para empezar, puede que tu lavavajillas funcione perfectamente bien y tú no sepas como sacarle el mejor partido. Si quieres saber qué cosas puedes estar haciendo mal, toma nota de una serie de acciones para lograr una vajilla seca y reluciente.

Elegir mal el programa de lavado

Generalmente este suele ser el principal problema y es la que se soluciona de forma más rápida y sencilla. Lo primero que tienes que saber es que los programas cortos reducen el tiempo de lavado, porque eliminan ciertas fases del proceso del lavavajillas. Al optar por estos ciclos debes tener en cuenta que puede haber una pérdida de eficiencia, por ese motivo solo se recomienda usar un programa corto cuando se va a lavar con poca carga o bien cuando se tenga muchísima prisa, pero no como programa por defecto.

Optar por programas largos te proporcionará mejores resultados, porque, aunque los lavados más lentos, son mucho más eficaces.

Haces un prelavado con agua y jabón

El lavavajillas está preparado para lavar y sacar incluso la grasa más resistente. Cuando lavamos con agua y jabón cualquier elemento antes de introducirlo en el aparato estamos haciendo algo contraproducente por dos motivos: uno es que trabajas el doble, y el otro, es que el jabón genera espuma dentro del lavavajillas y esta puede complicar el proceso de secado de la máquina.

No le das el uso correcto al abrillantador

Ciertamente el abrillantador es un producto bastante ignorado, y resulta ser muy importante. Si ves que el lavavajillas te indica la reposición del abrillantador, no tardes en hacerlo. Además de utilizar las típicas pastillas o detergentes, donde viene un poco de este producto, es conveniente que apliques un líquido abrillantador. Este no solo deja todos los cacharros más brillantes, sino que acelera la eliminación de la humedad.

Falta ventilación

Cuando finaliza el programa del lavavajillas es importante que te acuerdes de abrir la puerta de la máquina. Ten en cuenta que el contraste que se produce entre el calor y la temperatura del exterior ayuda a acelerar la evaporación de los restos de agua. Por este motivo no debes sacarlo inmediatamente, espera unos 15 minutos hasta que se ventile y se reduzca la temperatura del interior.

Recipientes de plástico

Tienes que saber que los recipientes de plástico como los tuppers que utilizas para la comida, están elaborados con materiales hidrofóbicos. Este es el motivo por el que el agua tiende a condensarse en su superficie, y ese ya no es un problema del electrodoméstico, sino del tipo de material, asique siempre tendrás que pasar un trapo después de cualquier tipo de lavado, ya sea tanto a mano como en el lavavajillas, porque no se secan solos. De todas formas, observa si el agua solo se acumula en este tipo de recipientes de plástico, porque en ese caso tu problema estaría resuelto.

Colocas mal el contenido del lavavajillas

A veces hacer una mala organización de los utensilios y platos que introducimos en el lavavajillas puede suponer que ciertos elementos impidan un secado correcto en otros. Cuando ordenes el contenido, ten en cuenta que los platos siempre deben ir con la cara inferior mirando hacia dentro y los cubiertos con los mangos hacia abajo. Además, distribuir la vajilla (y no cargarla excesivamente) previene una mala evaporación de la humedad.

Y si existe una avería…

Si ya has probado todas estas cosas, y ves que aun así no consigues resultados óptimos de sacado quizás sea el momento de plantearte la existencia de un problema mayor: hay una avería en el lavavajillas.

Existen algunos casos de avería que son los más comunes y los causantes de un mal secado:

  1. El tapón del abrillantador está roto. La solución es rápida, cambiarlo por otro nuevo si observas que está roto o dañado.
  2. La resistencia: revisa si está sucia o dañada por si debes cambiarla por una nueva.
  3. El ventilador: si no seca bien la máquina, es posible que sea por un fallo del ventilador del lavavajillas, que se obstruya y que rejilla no esté limpia.

Ten en cuenta que puedes asegurar tus electrodomésticos antes futuros fallos y reparaciones y que en función de la modalidad del seguro de hogar que tengas ciertos daños de los electrodomésticos pueden estar cubiertos.